viernes, 11 de junio de 2010

Azadas y azadones

Hace años que están ahí, inmóviles, sin que nadie se atreva a descolgarlas; los mayores dicen que su uso crea (o mejor dicho: creaba) una adicción muy peligrosa y yo, por si acaso, me siento enfrente y las admiro pero sin decidirme ni tan siquiera a tocarlas.
Los sombreros de paja ayudaban a mitigar los efectos sofocantes que producía el uso de esta herramienta tan estimada hace unos años y tan olvidada en la actualidad, aunque a muchos seguramente su uso nos vendría muy bien, pues tambien dicen los mayores, que el uso de la azada y del azadón es la mejor gimnasia que se puede practicar.

2 comentarios:

  1. Y que lo digas Jose yo trabajo en numerosas ocasiones con estas herramientas y después de una jornada trabajando con ellas no te quedan ganas de gimnasios ni leches jejeje. Y también tienes razón a mas de uno le vendría bien una buena sesión de azada para quitarle la tontería jejeje
    Saludos

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  2. no sabia yo que eras aficionado a estos menesteres, esta muestra la tengo en casa de mis suegros, pero desde que el se jubiló, ahí estan ellas tan felices, jejejeje.saludos

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Gracias por dejar esas palabricas por aquí.