Frailucho: libélula. Mira como baila ese frailucho.
Cuando éramos pequeños nos pasábamos la mayor parte de nuestro tiempo libre jugando en el rio y una de nuestras mayores diversiones era coger “frailuchos” a ser posible los “cabezones” o “bailadores” que eran los más cotizados por ser los más bonitos. Estos bailadores no eran más que las hembras que al poner los huevos en algún remanso de las aguas del rio daban la sensación de que estaban bailando.
En aquellos tiempos las distracciones no eran muchas y rozando la crueldad nos lo pasábamos de lo más bien cortándoles la punta de la cola y poniéndoles una brizna de hierba con plumero y soltándolos de nuevo para ver si eran capaces de seguir volando.
Los frailuchos cabezones se comían a otra especie más pequeña, nosotros los llamábamos “marietas”, y siempre que podíamos cazábamos estas marietas y se las dabamos de comer a los frailuchos, era espectacular observar la voracidad con la que les atacaban y las devoraban.
Supongo que hoy en día los verdes nos denunciarían por maltrato animal . . . y con razón¡¡¡¡
P.D.: Aunque supongo que no hace falta decirlo, lo de la libélula con el plumero es un montaje de photoshop.



Madre mia como eras de pequeño, cacho animal.
ResponderSuprimirMe parece que no has dejado ninguna por el pueblo.
Los de la capital no habeis podido vivir la infancia con libertad y cierto toque de . . . bueno de vida salvaje.
ResponderSuprimirSi te sirve de consuelo los niños de ahora son mucho peores
ResponderSuprimirYo conozco a uno que esperaba en una esquina con algún palo mientras sus amigos ahuyentaban al gato ...
Abrazos
Los niños suelen ser muy crueles pero se divierten je.
ResponderSuprimirHoy en día, la libelula es escasa en España. Lugares que antes estaban abarrotados de ellas, hoy en día aparecen desiertos de estas acróbatas aereas. Démosles las gracias a los insecticidas sobre todo.
ResponderSuprimirsaludos.
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Tienes razón @reku, pues aunque julio opine lo contrario, nosotros en nuestra infancia no acabamos con ellas. En el rio del pueblo todavía hay bastantes, de vez en cuando me siento junto al agua para verlas volar rio arriba y rio abajo.
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